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ASUMO QUE SE SUME QUIEN NO SE SUMA.

Por Ezequiel Castañeda Nevárez.


No han faltado quienes han querido hacer ver como un desaire político el hecho de que los representantes de Convergencia, PRD y PAN no hayan acudido a la invitación que se les hizo para que estuvieran presentes en el acto en donde se dio a conocer la declaratoria sobre el acuerdo para el empleo y las inversiones, que se da dentro del marco de compromisos del denominado Pacto para la Gobernabilidad y el Desarrollo, firmado desde mayo del 2005 entre las distintas fuerzas políticas, representantes de la sociedad y el gobierno del estado. Nada hay de eso. No tiene la importancia que algunos pretenden darle, porque todo es parte de lo mismo como veremos.

El acuerdo dado a conocer por el gobernador del estado el pasado once de febrero fue distribuido ese día entre los participantes asistentes para que, quienes así lo estimen, formulen sus comentarios y observaciones para elaborar el documento final que se habrá de difundir posteriormente; es parte del seguimiento natural de los compromisos ya signados con anterioridad por los partidos políticos y por la sociedad veracruzana y su gobierno consignados en el Pacto, porque desde que se acordó quedó claro que ese famoso convenio social incluye impulsar en Veracruz un modelo de desarrollo sostenible y sustentable; que parte de esos compromisos en él señalados tiene como propósito el establecer en la entidad políticas de desarrollo social para el combate a la pobreza y para apoyar a los grupos vulnerables de veracruzanos. O sea que nada nuevo. Si lo que se pretende es el desarrollo integral de la entidad, lógico es que ahora se busquen condiciones para la inversión y el empleo, para generar la riqueza que se requiere para el bienestar general de la población; nada más y nada menos.

Los compromisos adquiridos por los representantes políticos en el convenio político de mayo del 2005, en donde se encuentran incluidos los ausentes del último evento, siguen vigentes, aun cuando estos no haya asistido a la formalidad de una reunión informativa, porque su ausencia no los excluye de ninguna manera del Pacto ni de los acuerdos adquiridos en ese entonces, porque las obligaciones de las que hablamos mantienen vigente el derecho y la obligación de los signantes para hacer llegar sus aportaciones posteriores, de acuerdo a sus intereses, su visión política y su capacidad en todos los órdenes, lo que hace más que lógico que todos ellos sumen sus ponencias a los acuerdos subsiguientes al pacto y, lo más lógico, es que esta suma de opiniones sobre los temas ya discutidos, aprobados y signados, se encuentren contenidas en un próximo documento bajo el rubro específico de la inversión y el empleo; eso es lo que realmente debe importarnos a todos.

Es rigurosamente cierto, esta sociedad la conformamos, explicándolo de la manera más elemental, en un sentido práctico de convivencia, dirigentes y dirigidos, representantes y representados, entre otras subdivisiones, entendiendo que sería materialmente imposible que cada ciudadano estuviera presente en todos los actos de la misma sociedad en la que se desarrolla; por eso nos hemos dado organizaciones, leyes, instituciones, acuerdos, pactos y, en razón de esto, se han multiplicado las herramientas de la política, porque cada día es más difícil la convivencia en armonía y paz social, por eso es muy importante que nuestros gobernantes y dirigentes sociales sean totalmente aptos, sensibles y responsables para asumir la función de interlocutores de una sociedad cada vez más capacitada y enterada que vive en un mundo globalizado, por eso es impensable que los dirigentes sociales no se sumen a los acuerdos políticos que importan a sus representados, con mayor compromiso si se trata de dirigentes de los partidos políticos porque es de entenderse que, siendo profesionales de la política, están estos obligados a estar siempre atentos a todos los asuntos relevantes que afectan a la sociedad y a aportar su experiencia, visión, reclamo u opinión propia o de quienes representan, porque la exclusión en política es error automático y los errores se pagan casi siempre. Habría que recordar al candidato presidencial que no quiso asistir a un debate político, como ejemplo de lo que ocurre en política cuando alguien se excluye; por eso hay que asumir que, en suma, quien no se suma corre el riesgo de sumirse. Esa es la cuestión.


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