“Veracruz, pueblo de leyes, pueblo de acuerdos, pueblo de democracia en donde se respeta a quienes nos reconocen y se reconoce a quienes nos respetan” FIDEL HERRERA BELTRÁN.
Independientemente de que somos mayoría quienes consideramos que la escultura estatuaria de bulto redondo o embutido, que representa la efigie de Vicente Fox, recientemente colocada, hueveada, derribada, pisoteada, levantada, instalada y retirada, en el municipio de Boca del Río, es en esencia un monumento a la estulticia, a la decepción, a la necedad, a la ignorancia y a la torpeza, no significa esto que no deba existir o que no deba colocarse en un lugar especial; todo lo contrario, merece el mejor de los lugares, visible y de fácil acceso, para que todo mundo acuda a verla y no solo eso, también pensamos que la visita a la estatua de Fox debe incluir una amplia explicación de su significado y de lo que no se debe hacer, para que sirva de lección a todos, especialmente a quienes creyeron que el cambio social lo representaba un ranchero ignorante, inculto, locuaz, bajo tratamiento psiquiátrico; tal vez por eso resultó mentiroso, fantasioso y hasta con otras filias que lo dejan ahora bajo sospecha de actos deshonestos y de enriquecimiento más que explicable.
Por supuesto que merece se le erija un monumento ese personaje que logró embaucar a millones de mexicanos con sus fantasías tan alejadas de la realidad y con un comportamiento real que tan exitosamente pudo ocultar mientras estuvo en el poder y que ahora sale a la luz pública; por eso tuvieron que inventar al vocero presidencial, para ocultar una realidad que hasta ahora se conoce. No solo merece uno o varios monumentos este personaje, deberíamos concederle la creación de Foxilandia como entidad federativa, con sede en su rancho San Cristóbal, en donde además se celebre la Feria Nacional de la insensatez y de la estulticia. Tampoco nos oponemos a que la estatua original o una réplica de esta sea colocada en algún municipio cuyas autoridades se identifiquen con la forma de ser de su homenajeado; nada de eso, en esta vida casi todos tenemos ídolos, algunos con pies de barro; esos ídolos que nos sirven de guía de conducta, a quienes admiramos y deseamos imitar; por eso, a los ídolos uno mismo los escoge, así sean distinguidos cretinos o lerdos con suerte, finalmente son nuestros ídolos, podemos y debemos homenajearlos y, si es posible, levantarles una efigie en oro, que caray.
Sin embargo, a muchos ciudadanos nos quedan demasiadas dudas por aclarar sobre este singular sainete ¿A quién se le ocurrió instalar la estatua en el peor momento de la popularidad del presunto homenajeado? ¿A quién le sirvió esta comedia trágico-cómica? ¿Por qué sucede precisamente en nuestra entidad? ¿Acaso no se midió el riesgo de que se exponía al ex presidente al escarnio y a la burla? ¿O ese fue realmente el propósito? ¿Por qué no se reforzó la base de la estatua? ¿Estaba previsto su derribamiento? ¿No se percataron los patrocinadores que el evento parecería la continuación del error mayúsculo que cometió Fox al exhibir una riqueza injustificada? ¿Tiene relación el hecho con aquellos insultos a Fox, cuando el huracán Breat, que le profirió el alcalde de Boca del Río, su ahora admirador? ¿Tiene alguna relación el evento con la lucha por la dirigencia nacional del PAN? ¿No se estará preparando el terreno para justificar venganzas políticas? ¿Quiénes participaron en el Plan Sadam Foxhein? ¿Quiénes derribaron la estatua? ¿Por qué traían algunos asistentes camisetas del PRI de hace dos sexenios? ¿Por qué no acudió el pueblo a honrar a la efigie foxiana? ¿Por qué no acudió el pueblo a derribarla? ¿Por qué permaneció tirado el bulto foxiano tanto tiempo? ¿Por qué las denuncias penales improcedentes?
Las interrogantes sobre los ingredientes políticos del suceso allí quedan, la parte jurídica está más que clara: primero, habrá que establecer el probable delito cometido con el derribo de la estatua, de existir, precisar si este se persigue o no de oficio; cuál es el órgano investigador competente, si el probable delito es del orden común o federal; configurar su corporeidad y, finalmente, ordenar los datos, si los hubiere, que permitan presumir la probable responsabilidad penal de los inculpados, si estos aparecen. Creemos que no son supuestos de fácil acreditación y, por lo tanto, es un asunto sin futuro jurídico que deberá proseguir, si se tiene interés en que este continúe, por la vía política y mediática.
Lo que también queda claro es que la dirigencia estatal del PAN lo ha hecho todo muy mal y por eso todas sus acciones han tenido efecto bumerang con reversión de todo intento por desacreditar el trabajo político del gobierno del estado, más el resultado electoral tan apabullante que casi les desapareció del escenario político estatal, por eso deberían revisar urgentemente sus estrategias y táctica política o, de plano, cambiar cuanto antes de de dirigentes, antes de que les suceda lo que a la estatua de Vicente Fox o antes de que merezcan también su propia estatua. Esa es la cuestión. (eze_cas@hotmail.com)