NOS LLUEVE SOBRE MOJADO.
Por Ezequiel Castañeda Nevárez.
Se dice que nos llueve sobre mojado cuando aun no nos reponemos de alguna calamidad y ya sufrimos los efectos de otra. En nuestro caso, sin querer ser catastrofistas, parece ser que nos llueve hasta sobre la lluvia misma, que a su vez cae sobre superficie mojada, porque parecen haberse multiplicado los males que nos aquejan a los mexicanos, no solo los que la misma naturaleza nos envía a través de fenómenos meteorológicos afectando gran parte de Veracruz; padecemos al mismo tiempo los efectos de la inseguridad, del terrorismo, de la multiplicación de los actos delictivos, de los errores y pifias de algunos dirigentes partidistas y gobernantes y, por si no fuera suficiente, nuestros poderosos vecinos del país del norte, enfrentan ahora una crisis financiera extraordinaria que tendrá pronto repercusiones en nuestra economía. El tamaño de esta crisis, de acuerdo a los analistas expertos, produce desde ahora una importante parálisis en los mercados financieros y una contracción crediticia que hace urgente un rescate bancario que andaría por el orden de los 700 mil millones de dólares, una especie de Fobaproa gringo. Para darnos una idea aproximada de la cantidad, nuestro rescate fue de únicamente de 80 mil mdd; esta crisis financiera parece ser mayor a la que provocó la depresión del año de 1929; con la globalización de la economía, este problema financiero tendrá sus efectos en todo el mundo. El gobernador del Banco de México, tratando de atenuar su apreciación sobre el problema, dice que “hay un riesgo no despreciable de un deterioro no menor de la economía americana”, añadiendo que en la medida que se profundice la recesión en Los Estados Unidos, en esa medida nos afectará. Para preocuparse.
El fantasma del desempleo ronda en México porque, ante la recesión que ya está en puerta, van a disminuir aquí las remesas enviadas por los migrantes, que es, después de los ingresos por el petróleo, la más rentable fuente de ingresos, debido a que es utilidad neta, sin gastos de ninguna naturaleza. La balanza comercial con aquella nación va a sufrir variación importante al disminuir importaciones y exportaciones; la industria y el comercio disminuirán también sus ventas y despedirán a sus empleados. El desempleo trae también, en cadena sus efectos; entre estos, el aumento de la delincuencia; como si no tuviéramos suficiente en esa materia con la proliferación de grupos y de organizaciones que delinquen.
Somos muchos los que nos contamos como optimistas, sin embargo, tenemos que reconocer que no estamos en este momento en el mejor mundo posible y que, por lo mismo, necesitamos poner toda nuestra atención para actuar en consecuencia; primeramente, manteniéndonos informados, evitando propalar rumores y chismes que incrementan el daño que de por sí producen las calamidades que ya nos laceran y mantenernos unidos en torno al Presidente de la República y al Gobernador Fidel Herrera Beltrán para aportar en lo que esté en nosotros al remedio de estos grandes males. Debemos también tomar precauciones de todo tipo cuidando a nuestras familias, ordenando nuestra economía personal, seguir las indicaciones de las áreas de protección civil frente a los desastres y, sobre todo, mantener firme la esperanza y el optimismo, sin abandonar el realismo que nos da la vida cada día porque así podremos paliar un poco los efectos de esa lluvia que nos sigue mojando. Esa es la cuestión